La cocina antioqueña es una de las más reconocibles de Colombia: contundente, generosa, llena de sabores que cuentan siglos de historia campesina, minera y tropical. Cuando los paisas dicen "¡eso está una chimba!" hablando de comida, es la más alta calificación posible. Esta guía te presenta los 10 platos que debes probar en Medellín antes de irte, con dónde encontrar los mejores.
El plato emblema de Antioquia y uno de los más conocidos de toda Colombia. La bandeja paisa es básicamente una celebración en un plato: frijoles rojos antioqueños, arroz blanco, carne molida (o carne asada), chicharrón (cuero de cerdo frito), chorizo, huevo frito, aguacate, arepa blanca y un trocito de hogao (salsa de tomate y cebolla). Todo junto, al mismo tiempo, en una bandeja enorme.
Tiene raíces en la cultura campesina paisa del siglo XIX, cuando los arrieros y mineros necesitaban una comida calórica que los sustentara todo el día de trabajo. Hoy sigue siendo la fuente de energía favorita de los paisas en el almuerzo dominical.
Dónde comerla: El Rancho de Helenita (Laureles), Hacienda Junín (El Poblado), cualquier fonda paisa del centro.
La arepa es la base de la alimentación paisa, pero no todas las arepas son iguales. Las arepas antioqueñas son planas, blancas, de maíz pelado, sin sal (en la preparación básica) y se comen en el desayuno con mantequilla, queso o simplemente solas con café. Las arepas de chócolo (maíz tierno dulce) con queso blanco derretido encima son para muchos el mejor desayuno de Colombia.
Dónde comerlas: Los carritos de arepas en el Parque de El Poblado y en cualquier esquina del centro. Las arepas de chócolo en restaurantes como El Rancherito.
Los frijoles antiqueños son una institución. Se cocinan durante horas con hogao, tomillo, cilantro y a veces tocino o chicharrón hasta crear un caldo espeso y oscuro de sabor profundo. Se sirven con arroz, aguacate y plátano maduro. Es el plato "comodín" de la cocina paisa: lo hay en todos los restaurantes, a todos los precios, y siempre es reconfortante.
El chicharrón antiqueño no es simple cuero frito. Es cuero de cerdo con su capa de grasa, cocinado de manera que queda crujiente por fuera y suave por dentro, con ese sabor ahumado y salado que lo hace irresistible. Hay chicharrón de cuero (más crujiente) y chicharrón de carne (más jugoso). En las fondas del centro de Medellín lo sirven recién hecho, caliente, con arepa y limón.
La mazamorra es el postre antiqueño más tradicional: maíz pelado cocinado durante horas hasta ablandarse completamente, servido con leche fría y panela (azúcar de caña sin refinar). Tiene la textura de una sopa espesa de granos tiernos, con un sabor suave y ligeramente ácido de la fermentación natural del maíz. Es el postre de los domingos en familia y uno de los sabores más nostálgicos de la cocina paisa.
Dónde comerla: En las fondas del Mercado de La Minorista o en restaurantes de cocina paisa tradicional.
Aunque son los postres de la Navidad antiqueña por excelencia, en Medellín los puedes encontrar durante todo el año, especialmente en Santa Fe de Antioquia. La natilla es un pudín de maíz con panela y canela de textura firme. Los buñuelos son esferas de masa de queso y maíz fritas, crujientes por fuera y suaves por dentro. La combinación de natilla fría y buñuelo caliente es una de las mejores de la gastronomía colombiana.
El mondongo es una sopa contundente preparada con panza de res (mondongo), papa, zanahoria, arveja, cebolla y cilantro. Cocinado a fuego lento durante horas, el caldo es profundo y el mondongo queda tierno. No es un plato para estómagos débiles, pero es un emblema de la cocina popular antiqueña y una de las formas más genuinas de conectar con la gastronomía local.
El sancocho es la sopa festiva de Colombia, y la versión antiqueña se hace con gallina criolla, papa, yuca, plátano verde y mazorca, en un caldo perfumado con cilantro cimarrón y hogao. Se sirve con arroz, aguacate y ají picante aparte. El sancocho es el plato de los cumpleaños, las reuniones familiares y las resacas dominicales. Encontrarlo bien hecho cambia la percepción de la sopa para siempre.
Aunque técnicamente un plato del Oriente antiqueño y no de Medellín mismo, la trucha del embalse Peñol-Guatapé merece su puesto en esta lista. Criada en las aguas frías y limpias del embalse, la trucha antioqueña se sirve entera —al ajillo, en salsa de maracuyá o simplemente en mantequilla— y es una de las mejores truchas del país. El tour a Guatapé no estaría completo sin este almuerzo frente al embalse.
El aguardiente antiqueño no es un plato, pero es tan central en la cultura gastronómica y festiva de la región que sería un error no mencionarlo. El Aguardiente Antioqueño (la marca más popular es "La Rosca" o el tradicional de la Fábrica de Licores de Antioquia) es un licor de anís con un contenido alcohólico del 29%. Se toma frío, en pequeños vasos de chupito, y es el acompañante de cualquier celebración paisa, desde un partido de fútbol hasta una boda.
Consejo gastronómico: Para la experiencia más auténtica de cocina paisa, evita los restaurantes con carteles en inglés y busca las fondas del mercado La Minorista, los comedores de barrio en Laureles o las cocinas de las fondas del centro histórico. Allí comen los locales, los precios son bajos y la calidad es insuperable.
Prueba la trucha de Guatapé en nuestro tour
El Tour a Guatapé incluye tiempo libre para almorzar frente al embalse. $129.000 COP por persona.
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